¿Quieres ser hijo obediente y aprobado?

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Hay un terrible pecado, es continuar haciendo algo malo cuando ya sabemos que es malo.

Hch 17:30 Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;

Todos hemos cometido pecados por ignorancia, cosas que hacíamos sin saber o estar conscientes que no eran bíblicas, pero Dios nos da la oportunidad de “borrón y cuenta nueva”, claro dependiendo de la gravedad de las cosas pueden todavía haber consecuencias pero ya no pecado, pero lo más terrible es cuando sabemos que algo no es bíblico y queremos continuar haciéndolo en ese momento empezamos a Caminar contra Dios.

1Ti 1:13 habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.

No importa que antes éramos ciegos o teníamos los ojos cerrados a un montón de liturgias que pensábamos que eran de Dios como lo pensó Pablo creyendo que servía a Dios sólo servía a los hombres fariseos pero alcanzó misericordia cuando se arrepintió.

1Pe 1:14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;

Pero ahora seríamos hijos desobedientes si continuamos caminando actuando o haciendo las cosas que hemos aprendido que no son bíblicas, que no son de Dios pero aquí hay muchos en desobediencia porque ahora sabiendo la verdad prefieren seguir agradando a los hombres y en ese momento son reprobados para servir a Dios.

Gál 1:10 Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.

La diferencia entre participar verdaderamente del Evangelio o ser un religioso fariseo engañado es si continuamos haciendo las cosas que sabemos que no son sana doctrina, es tiempo de tomar decisiones: o ser hijos obedientes aprobados agradando a Dios, o ser hijos desobedientes reprobados agradando a los hombres.

1Ts 2:4 sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.

El Evangelio nos lleva en un camino para salir de la ignorancia y dejar de hacer las cosas que agradan los hombres, para conocer la verdad y empezar a hacer las cosas que le agradan a Dios aunque los hombres se enojen.

No importa si antes era un Saulo lo que importa es que dejes que El Señor te haga un Pablo.